
a) La aparición de posibles efectos adversos. Aunque en general es bien
tolerada, entre los efectos adversos más frecuentes de emtricitabina/tenofovir
se incluyen dolor de cabeza, náuseas, vómitos, erupción cutánea y pérdida de
apetito y, a largo plazo, pérdida de la densidad mineral ósea y daños renales.
b) La PrEP también puede fracasar, y esto parece estar relacionado con
la exposición a virus multirresistentes.

d) También se ha planteado la posibilidad de que la PrEP pueda alentar
conductas de riesgo, al pensar de forma equivocada que protege completamente
frente al VIH. Pero no hay evidencia de que esto ocurra.
e) Requiere visitas regulares al médico y a la Farmacia Hospitalaria
(Truvada® es medicamento de uso hospitalario). La PrEP sólo podrá ser recetada
por un médico con experiencia en tratamiento antirretroviral, y el seguimiento
requiere visitas cada 2-3 meses, para comprobar adherencia, buena tolerancia,
reforzar mensajes de prevención, y realizar la prueba de VIH.
f) Y como no, hay que tener en cuenta el coste asociado. Se puede
cuestionar por qué la sociedad debe pagar por el comportamiento de otra persona,
pero esto es algo que ocurre con muchas otras patologías. Como en cualquier
tratamiento se debe considerar el balance coste-efectividad, es decir,
plantearlo como una inversión, pues además de evitar el coste del tratamiento
antirretroviral de un paciente infectado se podrían evitar nuevas infecciones
en cascada. Además se debe considerar que en 2017 posiblemente dispongamos ya
de genéricos, con un coste muy inferior al actual.
Para finalizar con este tema, mañana hablaremos de cual es la situación actual de la PrEP en nuestro
entorno más cercano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario