Mostrando entradas con la etiqueta antineoplásicos orales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta antineoplásicos orales. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de mayo de 2018

Alopecia por antineoplásicos orales, ¿a qué se debe?


Como ya hemos visto en entradas anteriores del blog, la mayor parte de los fármacos para el cáncer (antineoplásicos) aparte de ejercer su efecto, también actúan sobre algunas células sanas del organismo. Este daño colateral es mayoritario en células con mucha renovación como las células del intestino, las de la sangre o algunos tipos de células de la piel. Esto conlleva la aparición de una serie de efectos secundarios, entre los que destacarían: pérdida de células de la sangre (mielosupresión), inflamación de las mucosas del tracto gastrointestinal (mucositis), náuseas, vómitos y pérdida del cabello (alopecia). Esta última consecuencia es una de las mayores preocupaciones de los pacientes oncológicos a la hora de tomar antineoplásicos. Hoy vamos a conocer porqué se produce.  


De manera general, podemos decir que un gran número de medicamentos puede interferir en el desarrollo cíclico del cabello y dar lugar a su caída. El grado de alopecia está relacionado con la naturaleza del fármaco y la predisposición individual, afectando por igual a hombres y mujeres.

¿Cómo se produce?

En el caso de antineoplásicos orales, debemos conocer en primer lugar una serie de conceptos sobre el desarrollo del cabello. En condiciones normales, el 90% de los pelos están en fase de crecimiento activo (conocido como fase anagén), mientras que el resto se mantienen en reposo (fase telogén).

La alopecia inducida por antineoplásicos se debe sobre todo a la inhibición de la multiplicación del pelo en fase anagén, ya que al estar en un estado de división son más sensibles. La consecuencia puede ser que se empiece a producir un pelo más débil, que se rompa con el peinado o incluso con el roce de la almohada, o que se produzca un fallo completo en su formación. Como solo se afecta el pelo en fase anagén, se trata de una alopecia difusa e incompleta. Sin embargo, en estos pacientes hay circunstancias añadidas como el estrés, procesos febriles y otras enfermedades sistémicas o situaciones hormonales que podrían hacer perder el pelo maduro que está en fase telogén y por tanto aumentar la alopecia incompleta de la quimioterapia llegando a producir una alopecia total.

Hasta ahora hemos hablado del cabello, per el resto de pelo corporal (cejas, pestañas, barba, pelo púbico o axilar) se afecta con diferente intensidad dependiendo de su tasa de crecimiento y el porcentaje de pelos en fase anagén. Dado que en estas zonas el porcentaje de pelos en esta fase es menor, la alopecia no suele ser completa.

¿Cuándo se produce?

La alopecia se inicia entre la primera y segunda semana del inicio de la quimioterapia haciéndose más evidente en el primer y segundo mes. Es dependiente de la dosis y de la vida media del fármaco (tiempo que pasa el fármaco en el organismo), los tiempos de infusión prolongados y que el tratamiento se componga de más de una especialidad.

Se trata de un fenómeno reversible, por tanto al finalizar la quimioterapia el pelo vuelve a crecer unos dos meses tras finalizar el tratamiento, aunque suele ser diferente tanto en su textura como en el tono.

¿Qué medicamentos la causan?

Algunos de los antineoplásicos orales que incluyen la alopecia entre sus posibles reacciones adversas son:
  • Temozolamida
  • Vinorelbina
  • Sunitinib
  • Dasatinib
  • Sorafenib
  • Bexaroteno
  • Pazopanib
  • Melfalan
  • Trifluridina
  • Vismodegib
  • Palbociclib
  • Dabrafenib
  • Ribociclib

¿Qué se puede hacer para tratarla o prevenirla?

En cuanto al manejo, no hay un tratamiento específico para la alopecia inducida por fármacos. Se están probando diferentes tipos de tratamientos para prevenir la alopecia, algunos de estos tienen una actividad positiva limitada a determinados agentes quimioterápicos, pero hasta el momento solo se han experimentado en modelos animales.

Por otro lado, el minoxidil tópico parece ser el tratamiento más efectivo para reducir la severidad y acortar la duración de la alopecia pero no logra prevenir completamente la pérdida del cabello. Por otra parte, no se recomienda asociar minoxidil con antineoplásicos orales hasta 4 meses post tratamiento por el riesgo que conlleva asociar cualquier tratamiento a los antineoplásicos orales y por la ausencia de evidencia sobre la eficacia de minoxidil sobre este tipo de alopecia.

Con todo esto, podemos concluir que la alopecia es una de las reacciones adversas de la quimioterapia oral que más preocupa a los pacientes pero suele ser moderada y desaparecer tras suspenderse el tratamiento. Algunas de las medidas recomendadas son la información previa, el apoyo psicológico, la no utilización de tintes ni secadores, y evitar la exposición solar.


Alejandra Ferrada

jueves, 29 de marzo de 2018

Neuropatía periférica por antineoplásicos

Los fármacos para el cáncer, también llamados antineoplásicos, citostáticos, y más comúnmente la quimioterapia, son conocidos por las reacciones adversas que provocan. En concreto, los tratamientos tradicionales para el cáncer eran agentes bastante inespecíficos que atacaban a todas las células que se reproducían rápido. Es por ello que provocaban importantes reacciones adversas que había que vigilar. Por otro lado, los nuevos agentes antineoplásicos que se están desarrollando en los últimos años actúan de manera mucho más específica contra moléculas que se encuentra en su mayor parte en las células cancerosas. De esta manera, las reacciones adversas secundarias al tratamiento suelen ser menos importantes, y así, se pueden administrar tratamientos de larga duración.

Sin embargo, aunque los nuevos agentes tienen un mejor perfil de toxicidad, sigue habiendo reacciones adversas que pueden surgir. Por lo tanto, es muy importante, ya sean antineoplásicos tradicionales o nuevos, conocer qué problemas pueden surgir y cómo se debe actuar. Hoy nos vamos a centrar en la neuropatía periférica.





¿Qué es la neuropatía periférica?

Nuestro cuerpo está lleno de nervios encargados de llevar la información de nuestro sistema nervioso (cerebro y médula espinal) hasta cualquier parte del organismo y viceversa. La neuropatía periférica aparece ante cualquier problema que afecte a estos nervios.

Puede estar causada por multitud de situaciones:
  • Diabetes (la más frecuente)
  • Trastornos autoinmunes como la artritis reumatoidea o el lupus
  • Enfermedad renal crónica
  • Infecciones como VIH/SIDA o hepatitis C
  • Intoxicación por pegamento o metales pesados como el plomo
  • Consumo excesivo y prolongado de alcohol
  • Tratamiento con determinados fármacos para tratar la epilepsia, infecciones, hipertensión o el cáncer

Los síntomas que se producen dependen de qué nervio está dañado y de su extensión. En lo que respecta a la reacción adversa provocada por la administración de antineoplásicos, el síntoma más frecuente es el dolor y entumecimiento de los miembros superiores e inferiores. 

Se trata de un hormigueo o ardor que cursa con pérdida de sensibilidad en brazos y piernas que suele comenzar en los dedos de los pies y de las manos y va ascendiendo de manera gradual. También se puede dar más como un pinchazo o un dolor ardiente, o como una mayor sensibilidad a las temperaturas extremas. En cualquier caso, puede incluir además un dolor punzante y agudo que complica al paciente la realización de tareas diarias como abotonarse la camisa, separar monedas en un bolso o caminar.

Además de la molestia que ocasiona, puede llegar a ser peligroso ya que al tener la sensibilidad reducida, la persona puede pincharse con algún objeto o tocar una superficie demasiado caliente y no darse cuenta, con el consiguiente daño que se produce.

Es una de las razones más comunes por la que los pacientes abandonan su tratamiento para el cáncer prematuramente.

¿Qué fármacos para el cáncer lo causan?

Como se ha comentado al principio, aunque es producida de manera más frecuente y grave por la quimioterapia tradicional, también puede aparecer con los nuevos agentes dirigidos. Podemos destacar los siguientes medicamentos:

  • Compuestos de platino (cisplatino, carboplatino, oxaliplatino)
  • Vincristina
  • Taxanos (docetaxel, paclitaxel)
  • Bortezomib
  • Talidomida
  • Lenalidomida
  • Fluorouracilo
  • Capecitabina
  • Trifluridina
  • Imatinib
  • Dasatinib
  • Nilotinib


¿Hay algún tratamiento?

De momento, no existe ninguna manera de predecir qué paciente lo va a padecer y en qué grado antes de recibir el tratamiento antineoplásico. Este hecho repercute en la importancia de informar debidamente al paciente para que sepa reconocer el problema y comunicarlo a sus profesionales sanitarios.

A día de hoy no existe ningún tratamiento farmacológico que haya demostrado paliar la neuropatía periférica. Es por ello que la práctica más común consiste en reducir la dosis del antineoplásico o suspenderlo temporalmente hasta que la neuropatía desaparezca o sea tolerable.



En definitiva, ningún fármaco está exento de reacciones adversas por muy nuevo y efectivo que sea. Siempre es importante conocer qué problemas pueden surgir y comunicar su aparición. La neuropatía periférica es una de las reacciones adversas más comunes de los antineoplásicos. Aunque en un principio no sea muy grave, puede ocasionar una importante pérdida de calidad de vida para el paciente por lo que se debe tener en cuenta y actuar en consecuencia.



Cuídense!

María Torres
Pablo Pérez

jueves, 12 de mayo de 2016

Tratamiento del cáncer: también por vía oral

Una de las labores más importantes y, en la inmensa mayoría de los casos, más gratificantes de las que realizamos en la UFPE es la atención farmacéutica que ofrecemos a nuestros pacientes. Con ella intentamos, entre otras cosas, informarles acerca de su medicación y responder a las dudas que puedan tener sobre ella.

Hace unas semanas acudió un paciente a nuestra consulta para el inicio de un tratamiento antineoplásico. Al hablar con él, el paciente quedó sorprendido cuando le explicamos que el tratamiento que iba a recibir era por vía oral. Así es, aunque los tratamientos antineoplásicos orales forman parte de la labor cotidiana en las unidades de pacientes externos, se sigue asociando la terapia del cáncer a la administración por vía intravenosa. 

La utilización de los antineoplásicos orales tiene muchas ventajas ya que, entre otras cosas, genera menos angustia en el enfermo al no tener que acudir al hospital para su administración. Además, los nuevos antineoplásicos, como los inhibidores de la tirosin kinasa, presentan mejor tolerancia que la quimioterapia clásica al tener una acción más dirigida hacia las células cancerosas. Pero estas ventajas pueden jugar en contra en cuanto a la percepción del paciente. Al tratarse de una medicación oral y con menos reacciones adversas (aunque algunas de ellas siguen siendo graves), puede hacer que el paciente crea que se trata de un tratamiento menor, poniendo en peligro la adherencia.



Por eso es recomendable que, como pacientes, seáis informados acerca de la importancia del tratamiento, de la forma en que se debe tomar la medicación, de las interacciones y reacciones adversas además de la manipulación de los mismos.

La Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) a través del Grupo Español de Farmacia Pediátrica (GEFP) y el Grupo de Farmacia Oncológica (GEDEFO) ha publicado instrucciones sobre la adecuada manipulación de este tipo de medicamentos.

Además, dispone de vídeos muy ilustrativos sobre el manejo de las diferentes formas farmacéuticas (cápsulas blandas, cápsulas duras, jarabes y comprimidos).


Como siempre, en caso de estar en tratamiento con algún tipo de antineoplásico oral, estamos a vuestra disposición para cualquier duda que tengáis al respecto. 

Esperamos que esta información haya sido de vuestro interés.

Un saludo