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lunes, 1 de abril de 2019
lunes, 25 de marzo de 2019
miércoles, 22 de noviembre de 2017
Yo también soy hipertenso
Tengo 35 años.
No fumo.
No bebo.
No tengo colesterol.
No padezco ninguna enfermedad.
Pero de la noche a la mañana me he convertido en hipertenso.
Como habrán podido leer en alguna noticia como esta, la Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Cardiología ha cambiado los parámetros para diagnosticar la hipertensión arterial. Antes hacía falta tener una tensión arterial superior a 140 de sistólica y 90 de diastólica para estar clasificado como un paciente de hipertensión. Tras una serie de estudios han decidido disminuir estas cifras a 130/80.
Con este cambio, personas como yo, que tienen de manera habitual la tensión un poco más elevada de lo normal nos hemos convertido (según este criterio americano) en enfermos.
Este tipo de cambios siempre vienen acompañados de polémica. Muchos creen que son las farmacéuticas las que incentivan a las organizaciones profesionales para que disminuyan los valores de diagnóstico. Esta teoría de la conspiración tiene sentido, a más diagnósticos de hipertensión más antihipertensivos vendidos. Sin embargo, los autores dejan muy claro que este cambio se debe a que se ha visto una mayor probabilidad de problemas cardiovasculares a largo plazo en las personas con estas cifras respecto a las personas con tensiones por debajo de 120/80. Además, remarcan que a esta población se les debe tener en cuenta antes a fin de poder modificar a tiempo sus hábitos de vida.
En este sentido, los titulares tan llamativos como los que hemos podido leer y la simplificación de los modelos pueden dar lugar a que personas sanas (como yo) se conviertan en enfermos de manera prematura. Se ha demostrado que para que en un futuro se padezcan problemas cardiovasculares hay muchos más factores a tener en cuenta además de la tensión. Una manera de estimar el riesgo de cada individuo es mediante escalas que agrupan varios parámetros. Una de las más utilizadas en España es la REGICOR que tiene en cuenta tensión arterial, sexo, tabaco, diabetes, edad y niveles de colesterol.
Con todos los parámetros recogidos calcula la probabilidad de tener algún problema cardiovascular en los próximos 10 años. Hay calculadoras online como esta que te permite calcular este porcentaje. Con mis datos me estima que tengo un 1% de riesgo, lo que demuestra que no solo es importante el control de la frecuencia cardíaca (que también) para el desarrollo de problemas cardiovasculares.
En definitiva, para los nuevos "hipertensos" como yo les recomendaría que controlaran su tensión arterial de vez en cuando (nunca está de más), que sigan una vida saludable, pero que de momento no se preocupen demasiado por su salud futura.
Cuídense!
No fumo.
No bebo.
No tengo colesterol.
No padezco ninguna enfermedad.
Pero de la noche a la mañana me he convertido en hipertenso.
Con este cambio, personas como yo, que tienen de manera habitual la tensión un poco más elevada de lo normal nos hemos convertido (según este criterio americano) en enfermos.
Este tipo de cambios siempre vienen acompañados de polémica. Muchos creen que son las farmacéuticas las que incentivan a las organizaciones profesionales para que disminuyan los valores de diagnóstico. Esta teoría de la conspiración tiene sentido, a más diagnósticos de hipertensión más antihipertensivos vendidos. Sin embargo, los autores dejan muy claro que este cambio se debe a que se ha visto una mayor probabilidad de problemas cardiovasculares a largo plazo en las personas con estas cifras respecto a las personas con tensiones por debajo de 120/80. Además, remarcan que a esta población se les debe tener en cuenta antes a fin de poder modificar a tiempo sus hábitos de vida.
En este sentido, los titulares tan llamativos como los que hemos podido leer y la simplificación de los modelos pueden dar lugar a que personas sanas (como yo) se conviertan en enfermos de manera prematura. Se ha demostrado que para que en un futuro se padezcan problemas cardiovasculares hay muchos más factores a tener en cuenta además de la tensión. Una manera de estimar el riesgo de cada individuo es mediante escalas que agrupan varios parámetros. Una de las más utilizadas en España es la REGICOR que tiene en cuenta tensión arterial, sexo, tabaco, diabetes, edad y niveles de colesterol.
Con todos los parámetros recogidos calcula la probabilidad de tener algún problema cardiovascular en los próximos 10 años. Hay calculadoras online como esta que te permite calcular este porcentaje. Con mis datos me estima que tengo un 1% de riesgo, lo que demuestra que no solo es importante el control de la frecuencia cardíaca (que también) para el desarrollo de problemas cardiovasculares.
En definitiva, para los nuevos "hipertensos" como yo les recomendaría que controlaran su tensión arterial de vez en cuando (nunca está de más), que sigan una vida saludable, pero que de momento no se preocupen demasiado por su salud futura.
Cuídense!
miércoles, 10 de abril de 2013
Día Mundial de la Salud 2013: ¿tienes la presión arterial elevada?
Seguramente gran parte de la población joven desconoce sus cifras de presión arterial, probablemente porque piensan que es un problema que no les va a afectar a esa edad. Sin embargo eso no es del todo cierto ya que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) una de cada diez personas de 20 a 40 años, y cinco de cada diez de 50 a 60 años padecen hipertensión (presión arterial sistólica ≥ 140, o presión arterial diastólica ≥ 90). Y se ha visto que uno de cada tres adultos con hipertensión, desconoce que la sufre.
Debido a esta elevada proporción de personas con dicha alteración, el tema elegido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como lema para el Día Mundial de la Salud de este año 2013 no ha sido otro que la hipertensión. Este día se celebra el 7 de abril de cada año con el fin de conmemorar el aniversario de la creación de la OMS que tuvo lugar hace ya 65 años, en 1948.
¿Qué se quiere conseguir con el Día Mundial de la Salud 2013?
El objetivo final de este día es reducir el número de infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares, siendo las metas concretas:
- Concienciar sobre las causas y las consecuencias de la hipertensión.
- Promover la modificación de los comportamientos que pueden provocar hipertensión.
- Convencer a los adultos de que controlen su presión arterial periódicamente.
- Aumentar el número de centros de salud en los que se puedan realizar chequeos de la tensión arterial
- Alentar a las autoridades a crear entornos que favorezcan comportamientos saludables.
¿Y en qué consiste la hipertensión?
La hipertensión o también llamada tensión arterial alta no tiene síntomas externos, pero eso no quiere decir que no cause ningún problema. De hecho, aumenta el riesgo de padecer infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal. La hipertensión no controlada puede causar también ceguera, alteraciones del ritmo cardiaco y fallo cardiaco. El riesgo de que sucedan esas complicaciones aumenta si se tienen otros factores de riesgo cardiovascular como es la diabetes. Pinchando aquí: test de riesgo cardiovascular podrás completar un cuestionario que puede orientarte sobre el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular.
- disminuyendo la ingestión de sal. Los quesos, los embutidos y los productos precocinados suelen tener bastante sal, así que sería mejor evitarlos.
- siguiendo una dieta equilibrada, baja en grasas y sal.
- evitando abusar del alcohol.
- haciendo ejercicio con regularidad. Se recomiendan los deportes de fondo como el ciclismo o la natación.
- manteniendo un peso saludable.
- evitando el consumo de tabaco.
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