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lunes, 3 de septiembre de 2018
jueves, 24 de mayo de 2018
Alopecia por antineoplásicos orales, ¿a qué se debe?
Como ya hemos visto en entradas
anteriores del blog, la mayor parte de los fármacos para el cáncer (antineoplásicos)
aparte de ejercer su efecto, también actúan sobre algunas células sanas del
organismo. Este daño colateral es mayoritario en células con mucha renovación
como las células del intestino, las de la sangre o algunos tipos de células de
la piel. Esto conlleva la aparición de una serie de efectos secundarios, entre los que destacarían: pérdida de
células de la sangre (mielosupresión), inflamación de las mucosas del tracto
gastrointestinal (mucositis), náuseas, vómitos y pérdida del cabello (alopecia).
Esta última consecuencia es una de las mayores preocupaciones de los pacientes
oncológicos a la hora de tomar antineoplásicos. Hoy vamos a conocer porqué se
produce.
De manera general, podemos
decir que un gran número de medicamentos puede interferir en el desarrollo
cíclico del cabello y dar lugar a su caída. El
grado de alopecia está relacionado con la naturaleza del fármaco y la
predisposición individual, afectando por igual a hombres y mujeres.
¿Cómo se produce?
En el caso de
antineoplásicos orales, debemos conocer en primer lugar una serie de conceptos
sobre el desarrollo del cabello. En condiciones normales, el 90% de los
pelos están en fase de crecimiento activo (conocido como fase anagén), mientras
que el resto se mantienen en reposo (fase telogén).
La alopecia inducida por antineoplásicos
se debe sobre todo a la inhibición de la multiplicación del pelo en fase anagén,
ya que al estar en un estado de división son más sensibles. La consecuencia
puede ser que se empiece a producir un pelo más débil, que se rompa con el
peinado o incluso con el roce de la almohada, o que se produzca un fallo
completo en su formación. Como solo se afecta el pelo en fase anagén, se trata
de una alopecia difusa e incompleta. Sin embargo, en estos pacientes hay
circunstancias añadidas como el estrés, procesos febriles y otras enfermedades
sistémicas o situaciones hormonales que podrían hacer perder el pelo maduro que
está en fase telogén y por tanto aumentar la alopecia incompleta de la
quimioterapia llegando a producir una alopecia total.
Hasta ahora hemos hablado del
cabello, per el resto de pelo corporal (cejas, pestañas, barba, pelo púbico o
axilar) se afecta con diferente intensidad dependiendo de su tasa de
crecimiento y el porcentaje de pelos en fase anagén. Dado que en estas zonas el
porcentaje de pelos en esta fase es menor, la alopecia no suele ser completa.
¿Cuándo se produce?
La alopecia se inicia entre la
primera y segunda semana del inicio de la quimioterapia haciéndose más evidente
en el primer y segundo mes. Es dependiente de la dosis y de la vida media del
fármaco (tiempo que pasa el fármaco en el organismo), los tiempos de infusión
prolongados y que el tratamiento se componga de más de una especialidad.
Se trata de un fenómeno
reversible, por tanto al finalizar la quimioterapia el pelo vuelve a crecer
unos dos meses tras finalizar el tratamiento, aunque suele ser diferente tanto
en su textura como en el tono.
¿Qué medicamentos la causan?
Algunos de los antineoplásicos
orales que incluyen la alopecia entre sus posibles reacciones adversas son:
- Temozolamida
- Vinorelbina
- Sunitinib
- Dasatinib
- Sorafenib
- Bexaroteno
- Pazopanib
- Melfalan
- Trifluridina
- Vismodegib
- Palbociclib
- Dabrafenib
- Ribociclib
¿Qué se puede hacer
para tratarla o prevenirla?
En cuanto al manejo, no hay un
tratamiento específico para la alopecia inducida por fármacos. Se están probando diferentes tipos
de tratamientos para prevenir la alopecia, algunos de estos tienen una
actividad positiva limitada a determinados agentes quimioterápicos, pero hasta
el momento solo se han experimentado en modelos animales.
Por otro lado, el minoxidil
tópico parece ser el tratamiento más efectivo para reducir la severidad y
acortar la duración de la alopecia pero no logra prevenir completamente la
pérdida del cabello. Por otra parte, no se
recomienda asociar minoxidil con antineoplásicos orales hasta 4 meses post
tratamiento por el riesgo que conlleva asociar cualquier tratamiento a los
antineoplásicos orales y por la ausencia de evidencia sobre la eficacia de
minoxidil sobre este tipo de alopecia.
Con todo esto, podemos concluir que la alopecia
es una de las reacciones adversas de la quimioterapia oral que más preocupa a
los pacientes pero suele ser moderada y desaparecer tras suspenderse el
tratamiento. Algunas de las medidas recomendadas son la información previa, el
apoyo psicológico, la no utilización de tintes ni secadores, y evitar la
exposición solar.
Alejandra Ferrada
jueves, 26 de abril de 2018
Alteraciones del gusto por medicamentos antineoplásicos
Durante el tratamiento con antineoplásicos los pacientes pueden sufrir reacciones adversas como por ejemplo molestias gastrointestinales, bajada de defensas, mareos… No obstante, en la entrada de hoy queremos centrarnos en una reacción no muy común que puede ocurrir con este tipo de fármacos: “alteraciones en el sentido del gusto”. Veremos qué es, cómo surge el problema y daremos una serie de consejos.
¿ALGUNA VEZ HA SENTIDO UN DESAGRADABLE SABOR A ‘METAL’ MIENTRAS ESTABA EN TRATAMIENTO CON ANTINEOPLÁSICOS?
Si es así, no se alerte, esta afectación se denomina disgeusia y es uno de los síntomas que conlleva este tratamiento.
La disgeusia es un trastorno del sentido del gusto. Se caracteriza por un sabor desagradable, normalmente amargo o metálico sobre todo al ingerir alimentos.
¿POR QUÉ ME OCURRE ESTO?
Nuestra cavidad bucal está constituida por varias estructuras responsables de captar el gusto y llevar esta información al cerebro para que éste la interprete. Mientras se está realizando un tratamiento antineoplásico el fármaco pasa a través del tejido que cubre la cavidad alterando estas estructuras (glándulas salivales, papilas gustativas…)
¿CUÁNDO APARECE?
Es importante saber que ni en todas las personas ni en todos los fármacos tiene lugar esta alteración. Existen diversos factores que influyen en la disgeusia, como la localización del tumor, estadio tumoral, tratamientos oncológicos, estado fisiológico y hábitos del paciente como si tiene antecedentes de tabaquismo, alcoholismo o deficiencias nutricionales.
Los cambios en el sentido del gusto, pueden aparecer durante e incluso después del tratamiento, y los efectos más característicos son los siguientes:
¿ALGUNA VEZ HA SENTIDO UN DESAGRADABLE SABOR A ‘METAL’ MIENTRAS ESTABA EN TRATAMIENTO CON ANTINEOPLÁSICOS?
Si es así, no se alerte, esta afectación se denomina disgeusia y es uno de los síntomas que conlleva este tratamiento.
La disgeusia es un trastorno del sentido del gusto. Se caracteriza por un sabor desagradable, normalmente amargo o metálico sobre todo al ingerir alimentos.
¿POR QUÉ ME OCURRE ESTO?
Nuestra cavidad bucal está constituida por varias estructuras responsables de captar el gusto y llevar esta información al cerebro para que éste la interprete. Mientras se está realizando un tratamiento antineoplásico el fármaco pasa a través del tejido que cubre la cavidad alterando estas estructuras (glándulas salivales, papilas gustativas…)
¿CUÁNDO APARECE?
Es importante saber que ni en todas las personas ni en todos los fármacos tiene lugar esta alteración. Existen diversos factores que influyen en la disgeusia, como la localización del tumor, estadio tumoral, tratamientos oncológicos, estado fisiológico y hábitos del paciente como si tiene antecedentes de tabaquismo, alcoholismo o deficiencias nutricionales.
Los cambios en el sentido del gusto, pueden aparecer durante e incluso después del tratamiento, y los efectos más característicos son los siguientes:
- Diferente sabor de algunos alimentos, principalmente amargos, dulces y/o salados.
- Sabor insípido.
- Percepción de todas las bebidas y alimentos con sabor idéntico
- Sabor metálico o químico en la boca, especialmente después de comer carne u otros alimentos con alto contenido de proteína.
- Infecciones bucales.
¿QUÉ ANTINEOPLÁSICOS SUELEN PRODUCIRLO?
Algunos de los fármacos antineoplásicos que lo producen son:
- Oxaliplatino
- Crizotinib
- Imatinib
- Lenvatinib
- Vismodegib
¿QUÉ PUEDO HACER?
Es importante saber que nunca se debe dejar un tratamiento prescrito por su médico si éste no lo indica.
En este apartado les dejamos unos consejos que les pueden ayudar a sobrellevar esta desagradable sensación:
- Use utensilios de plástico y de vidrio para minimizar el sabor metálico.
- Escoja alimentos apetecibles por su aroma y sabor, aunque no acostumbre a tomarlos.
- A la hora de cocinar, intente utilizar campanas extractoras o comprar alimentos precocinados para evitar los olores de la cocción.
- Consuma alimentos fríos o congelados, que pueden tener un mejor sabor que los alimentos calientes y no desprenden tanto olor. No obstante, lleve cuidado si está recibiendo tratamiento con oxaliplatino, ya que éste dificulta la ingesta o bebida de alimentos fríos.
- La carne roja puede aumentar el sabor metálico, por lo que se recomienda probar con otras fuentes proteicas como huevos, pescado, carne de aves de corral… Además, es recomendable marinar y condimentar los alimentos con vinos dulces, hierbas y salsas.
- El uso de chicles y caramelos sin azúcar con sabores como limón, menta o naranja también puede ayudar a enmascarar el sabor amargo o metálico en la boca.
- El enjuague con una solución de sal y bicarbonato previo a las comidas puede neutralizar el mal gusto en la boca.
- Es aconsejable elegir el mejor momento para ingerir los alimentos, por ejemplo, de 1 a 2 horas antes y hasta 3 horas después de la toma del fármaco para evitar la aparición de náuseas y vómitos producidos por el tratamiento.
- Para prevenir infecciones bucales, es importante tener una buena higiene y salud dental.
Cuídense!
María Torres
María Torres
jueves, 29 de marzo de 2018
Neuropatía periférica por antineoplásicos
Los fármacos para el cáncer, también llamados antineoplásicos, citostáticos, y más comúnmente la quimioterapia, son conocidos por las reacciones adversas que provocan. En concreto, los tratamientos tradicionales para el cáncer eran agentes bastante inespecíficos que atacaban a todas las células que se reproducían rápido. Es por ello que provocaban importantes reacciones adversas que había que vigilar. Por otro lado, los nuevos agentes antineoplásicos que se están desarrollando en los últimos años actúan de manera mucho más específica contra moléculas que se encuentra en su mayor parte en las células cancerosas. De esta manera, las reacciones adversas secundarias al tratamiento suelen ser menos importantes, y así, se pueden administrar tratamientos de larga duración.
Sin embargo, aunque los nuevos agentes tienen un mejor perfil de toxicidad, sigue habiendo reacciones adversas que pueden surgir. Por lo tanto, es muy importante, ya sean antineoplásicos tradicionales o nuevos, conocer qué problemas pueden surgir y cómo se debe actuar. Hoy nos vamos a centrar en la neuropatía periférica.
¿Qué es la neuropatía periférica?
Nuestro cuerpo está lleno de nervios encargados de llevar la información de nuestro sistema nervioso (cerebro y médula espinal) hasta cualquier parte del organismo y viceversa. La neuropatía periférica aparece ante cualquier problema que afecte a estos nervios.
Puede estar causada por multitud de situaciones:
¿Qué fármacos para el cáncer lo causan?
Como se ha comentado al principio, aunque es producida de manera más frecuente y grave por la quimioterapia tradicional, también puede aparecer con los nuevos agentes dirigidos. Podemos destacar los siguientes medicamentos:
¿Hay algún tratamiento?
De momento, no existe ninguna manera de predecir qué paciente lo va a padecer y en qué grado antes de recibir el tratamiento antineoplásico. Este hecho repercute en la importancia de informar debidamente al paciente para que sepa reconocer el problema y comunicarlo a sus profesionales sanitarios.
A día de hoy no existe ningún tratamiento farmacológico que haya demostrado paliar la neuropatía periférica. Es por ello que la práctica más común consiste en reducir la dosis del antineoplásico o suspenderlo temporalmente hasta que la neuropatía desaparezca o sea tolerable.
En definitiva, ningún fármaco está exento de reacciones adversas por muy nuevo y efectivo que sea. Siempre es importante conocer qué problemas pueden surgir y comunicar su aparición. La neuropatía periférica es una de las reacciones adversas más comunes de los antineoplásicos. Aunque en un principio no sea muy grave, puede ocasionar una importante pérdida de calidad de vida para el paciente por lo que se debe tener en cuenta y actuar en consecuencia.
Cuídense!
María Torres
Pablo Pérez
Sin embargo, aunque los nuevos agentes tienen un mejor perfil de toxicidad, sigue habiendo reacciones adversas que pueden surgir. Por lo tanto, es muy importante, ya sean antineoplásicos tradicionales o nuevos, conocer qué problemas pueden surgir y cómo se debe actuar. Hoy nos vamos a centrar en la neuropatía periférica.
¿Qué es la neuropatía periférica?
Nuestro cuerpo está lleno de nervios encargados de llevar la información de nuestro sistema nervioso (cerebro y médula espinal) hasta cualquier parte del organismo y viceversa. La neuropatía periférica aparece ante cualquier problema que afecte a estos nervios.
Puede estar causada por multitud de situaciones:
- Diabetes (la más frecuente)
- Trastornos autoinmunes como la artritis reumatoidea o el lupus
- Enfermedad renal crónica
- Infecciones como VIH/SIDA o hepatitis C
- Intoxicación por pegamento o metales pesados como el plomo
- Consumo excesivo y prolongado de alcohol
- Tratamiento con determinados fármacos para tratar la epilepsia, infecciones, hipertensión o el cáncer
Los síntomas que se producen dependen de qué nervio está dañado y de su extensión. En lo que respecta a la reacción adversa provocada por la administración de antineoplásicos, el síntoma más frecuente es el dolor y entumecimiento de los miembros superiores e inferiores.
Se trata de un hormigueo o ardor que cursa con pérdida de sensibilidad en brazos y piernas que suele comenzar en los dedos de los pies y de las manos y va ascendiendo de manera gradual. También se puede dar más como un pinchazo o un dolor ardiente, o como una mayor sensibilidad a las temperaturas extremas. En cualquier caso, puede incluir además un dolor punzante y agudo que complica al paciente la realización de tareas diarias como abotonarse la camisa, separar monedas en un bolso o caminar.
Además de la molestia que ocasiona, puede llegar a ser peligroso ya que al tener la sensibilidad reducida, la persona puede pincharse con algún objeto o tocar una superficie demasiado caliente y no darse cuenta, con el consiguiente daño que se produce.
Es una de las razones más comunes por la que los pacientes abandonan su tratamiento para el cáncer prematuramente.
Como se ha comentado al principio, aunque es producida de manera más frecuente y grave por la quimioterapia tradicional, también puede aparecer con los nuevos agentes dirigidos. Podemos destacar los siguientes medicamentos:
- Compuestos de platino (cisplatino, carboplatino, oxaliplatino)
- Vincristina
- Taxanos (docetaxel, paclitaxel)
- Bortezomib
- Talidomida
- Lenalidomida
- Fluorouracilo
- Capecitabina
- Trifluridina
- Imatinib
- Dasatinib
- Nilotinib
¿Hay algún tratamiento?
De momento, no existe ninguna manera de predecir qué paciente lo va a padecer y en qué grado antes de recibir el tratamiento antineoplásico. Este hecho repercute en la importancia de informar debidamente al paciente para que sepa reconocer el problema y comunicarlo a sus profesionales sanitarios.
A día de hoy no existe ningún tratamiento farmacológico que haya demostrado paliar la neuropatía periférica. Es por ello que la práctica más común consiste en reducir la dosis del antineoplásico o suspenderlo temporalmente hasta que la neuropatía desaparezca o sea tolerable.
En definitiva, ningún fármaco está exento de reacciones adversas por muy nuevo y efectivo que sea. Siempre es importante conocer qué problemas pueden surgir y comunicar su aparición. La neuropatía periférica es una de las reacciones adversas más comunes de los antineoplásicos. Aunque en un principio no sea muy grave, puede ocasionar una importante pérdida de calidad de vida para el paciente por lo que se debe tener en cuenta y actuar en consecuencia.
Cuídense!
María Torres
Pablo Pérez
miércoles, 27 de septiembre de 2017
¿Por qué me han cambiado de Truvada® a Descovy®?
Esta es una pregunta que muchos pacientes con
VIH se harán en los próximos meses. La reciente comercialización del fármaco
Descovy® (emtricitabina + tenofovir alafenamida) está empezando a sustituir los
tratamientos con Truvada® (emtricitabina + tenofovir disoproxilo). Para saber
el motivo hay que indagar un poco.
Tras la aparición de los primeros fármacos
antirretrovirales, allá por la década de los noventa, el objetivo de la terapia
contra el VIH se centraba únicamente en reducir la carga del virus en sangre y
aumentar los niveles de linfocitos CD4+. Con el paso del tiempo, los avances en el
tratamiento antirretroviral han conseguido convertir el VIH en una enfermedad crónica, que se logra controlar con los fármacos disponibles y una adherencia adecuada del paciente.
La evolución de la terapia antirretroviral ha permitido a los pacientes con VIH envejecer. Sin embargo, esta buena noticia ha generado otros
problemas. Ya no vale solo con reducir el virus en sangre, ahora necesitamos
tratamientos muy seguros que no presenten toxicidad a largo plazo y nos puedan provocar otros problemas.
En el año 2006 se autorizó en España el fármaco Truvada® para la infección por VIH. Se trataba de la combinación de dos principios activos: emtricitabina (inhibidor de la transcriptasa inversa análogo de nucleósido) y tenofovir disoproxil (inhibidor de la transcriptasa inversa análogo de nucleótido). Desde entonces ha sido uno de los antirretrovirales más utilizados por su eficacia, seguridad y comodidad, ya que permite pautas de un comprimido al día asociado a otros tratamientos.
Se ha visto que en algunos pacientes que están en tratamiento durante años, tenofovir disoproxil provoca daño en los riñones y osteoporosis que termina obligando a cambiar de antirretroviral. Este daño se produce por las altas concentraciones de tenofovir disoproxil en la sangre.
En este contexto se acaba de desarrollar Descovy®, la combinación de emtricitabina más tenofovir alafenamida. Esta nueva formulación de tenofovir alafenamida hace que el fármaco entre más fácilmente en las
células de nuestro organismo, donde ejerce su efecto. De esta manera se puede utilizar a dosis mucho menores que con el antiguo tenofovir disoproxil con el mismo efecto. Como se puede ver en la imagen, 300 mg de tenofovir disoproxil equivalen a solo 25 mg de tenofovir alafenamida. Y por lo tanto, al haber menos fármaco en sangre se produce menos daño en los riñones.
Este es un buen ejemplo de como una pequeña modificación química en la estructura más elemental de un fármaco pueden afectar a la eficacia o seguridad del medicamento. En este caso, los resultados de los ensayos clínicos han sido muy positivos, por lo que solo nos queda esperar que mejoren los resultados en salud de los pacientes en tratamiento con esta combinación.
Sara Ruiz el Jerche
Vanesa Pérez Muro
jueves, 24 de noviembre de 2016
¿Ha oído hablar del efecto nocebo?
Puede que
alguna vez haya notado que un medicamento le sienta mal, y haya dado por seguro
que se trataba de un efecto secundario al medicamento, sin embargo hay casos en
los que no se trata de una verdadera reacción adversa. En efecto, se ha
comprobado que los pacientes pueden experimentar efectos adversos que no
siempre son debidos a la acción farmacológica específica del fármaco, sino que
estos síntomas pueden ser el resultado de un “efecto nocebo”.
El efecto
nocebo se refiere a la inducción o el empeoramiento de los efectos adversos provocados
por un tratamiento. Es decir, se trata de la contrapartida negativa del efecto
placebo. Del mismo modo que el efecto placebo puede mejorar los resultados de
una terapia, el efecto nocebo puede constituir una fuente importante de
reacciones adversas que se atribuyen al tratamiento farmacológico (se suman al
resto de efectos adversos que pueda generar la intervención terapéutica).
Se trata
de un fenómeno bastante común, y aunque no se conoce su incidencia real ni su
importancia a nivel clínico, es muy probable que esta percepción subjetiva de
intolerancia genere un rechazo al tratamiento
farmacológico.
De hecho, puede
tener consecuencias clínicas significativas,
puesto que puede ser un motivo importante de incumplimiento terapéutico, con la
consiguiente pérdida de eficacia del tratamiento. A esto se puede sumar un aumento de la prescripción de nuevos
medicamentos para contrarrestar los síntomas causados por el efecto nocebo, e
incluso un aumento en el número de visitas médicas.
Los
factores que parecen estar asociados con el fenómeno nocebo son tanto de tipo
neurobiológico como psicológico. Entre estos últimos se incluyen trastornos
psicológicos (ansiedad o depresión), tendencia a somatizar y las expectativas del
paciente sobre los efectos adversos al inicio del tratamiento, en función de
sus experiencias previas (asocian la aparición de determinados síntomas con la
toma de medicación) y la información recibida al respecto.
Saludos,
lunes, 10 de octubre de 2016
lunes, 3 de octubre de 2016
lunes, 14 de marzo de 2016
lunes, 7 de marzo de 2016
lunes, 22 de febrero de 2016
lunes, 15 de febrero de 2016
lunes, 8 de febrero de 2016
lunes, 1 de febrero de 2016
lunes, 25 de enero de 2016
lunes, 18 de enero de 2016
lunes, 11 de enero de 2016
miércoles, 27 de mayo de 2015
Omeprazol: mitos y verdades
Omeprazol es uno de los fármacos más vendidos en nuestro país. Pertenece a
la familia de los inhibidores de la bomba de protones (IBP) y su acción
principal es la reducción pronunciada y duradera de la producción de ácido en
el estómago.
Tras su comercialización en los años 90 los fármacos IBP se han convertido
en los medicamentos de referencia para el tratamiento de la ulcera péptica y el
reflujo gastroesofágico. Entre sus indicaciones se encuentra también la
profilaxis de lesiones gastrointestinales provocados por los antiinflamatorios
no esteroideos (conocidos como AINES), el tratamiento del síndrome de
Zollinger–Ellison, y la úlcera gastrointestinal asociada al Helicobacter
pylori.
Sin embargo, durante estos años también han surgido muchos mitos en cuanto
a los efectos secundarios de la utilización de omeprazol. Algunas veces incluso
con titulares en periódicos tan llamativos como “Tenga cuidado con el ‘omeprazol’ el protector gástrico que
destruye la salud”. Antes de hablar de los efectos secundarios reales del fármaco es necesario
aclarar que ningún medicamento está exento de riesgo. Incluso aquellos que no
precisan receta para su dispensación en la farmacia o los complementos
alimenticios que se venden en parafarmacias tienen descritos efectos
secundarios.
En general, se puede decir que este medicamento es seguro, bien tolerado y
la mayor parte de sus reacciones adversas son poco frecuentes, leves y
reversibles. Dentro de los riesgos de este grupo de fármacos hay que diferenciar
los efectos adversos a corto plazo que suelen ser leves y reversibles cuando se
suspenden, como son diarrea, dolor abdominal, nauseas,
estreñimiento, otras veces también puede aparecer cefalea y
alteraciones en la piel. De manera excepcional puede darse un shock
anafiláctico, que es una reacción grave e imprevisible por alergia al producto
y requiere atención médica urgente. Además, es necesario recordar que como el
resto de medicamentos omeprazol puede interaccionar con otros fármacos y hacer
que éstos se absorban en menor proporción y hagan menos efecto.
En la siguiente tabla se recogen algunos consejos:
Efectos
secundarios más comunes
(afectan a
menos de 1 persona de cada 10)
|
¿Qué puedo
hacer si me ocurre?
|
Dolor de
estómago
|
Realizar
comidas sencillas, evitar alimentos condimentados o picantes
|
Diarrea
|
Beber
mucha agua. Si se prolonga o se agudiza informe a su médico
|
Estreñimiento
|
Trate de
comer una dieta equilibrada y beber mucha agua
|
Dolor de
cabeza
|
Consulte
con su farmacéutico el analgésico apropiado
|
También se han descrito efectos a largo plazo en tratamientos superiores a un año de duración y con dosis altas como la disminución en la absorción de algunos nutrientes (calcio, magnesio o vitamina B12). Éste es un problema conocido y controlado por los médicos en aquellos pacientes que precisan tomar IBP durante largos periodos de tiempo.
Por otro lado, omeprazol y el resto de fármacos IBP se han convertido para algunas personas en el remedio para todo. Por ejemplo, cuando alguien se va a tomar un comprimido de lo que sea es muy frecuente escuchar "¿te has tomado antes el protector?". El omeprazol y el resto de IBP se deben tomar solo cuando el médico se lo prescriba y no como normal general. De hecho, la gran mayoría de fármacos no dañan el estómago y por lo tanto no haría falta ningún protector.
En cualquier caso, su médico le indicará la necesidad o no de tomar IBP a
largo plazo en función de su problema de salud; consulte con su médico o farmacéutico
si le surgen dudas.
lunes, 22 de septiembre de 2014
lunes, 14 de julio de 2014
Medicamentos y fotosensibilidad
Ya ha llegado el verano y nos parece interesante
insistir en las reacciones dermatológicas que se pueden originar al combinar la
toma de medicamentos con la exposición al sol.
La fotosensibilidad es una
reacción cutánea producida por la interacción entre una sustancia química
fotosensibilizante y la exposición a la radiación electromagnética de espectro
entre luz visible y radiación ultravioleta (UV). Estas sustancias pueden ser
fármacos o excipientes que se administran de forma tópica o sistémica. Es
importante destacar que aproximadamente un 8% de los efectos adversos de los
medicamentos son reacciones de este tipo.
La fotosensibilidad se puede manifestar como reacciones fototóxicas o
fotoalérgicas, aunque pueden aparecer ambas simultáneamente.
La reacción fototóxica es una reacción de
fotosensibilidad no inmunológica causada por fármacos y otras sustancias químicas.
Este tipo de reacciones son las reacciones de fotosensibilidad más
frecuentemente causadas por fármacos (95%). La fototoxicidad aparece después de
unos minutos o algunas horas del contacto con el sol. Se caracteriza por la
presencia de eritema, edema, vesículas, ampollas con prurito y cursa con una
manifestación clínica similar a las quemaduras producidas por la exposición
excesiva al sol. Estas lesiones se presentan en las zonas expuestas a la luz y
pueden revertir en 2-7 días después de suspender el fármaco. Sin embargo,
algunos episodios se resuelven con una marcada hiperpigmentación que puede
durar meses.
Las reacciones fotoalérgicas son reacciones
de fotosensibilidad con la participación del sistema inmune que causan una
reacción de hipersensibilidad de tipo IV. Estas reacciones necesitan una
exposición previa al fármaco fotosensibilizante y la transformación química de
éste por la radiación UV. Son muy poco frecuentes y presentan una respuesta
tardía, entre 1-14 días post-exposición. Se manifiestan clínicamente con una
reacción inflamatoria de tipo eczematosa, si el fármaco se aplica de forma
tópica, o con una erupción si la administración ha sido por vía sistémica.
Algunos de los fármacos que
pueden producir fotosensibilidad son: quinolonas (con una alta
incidencia), tetraciclinas, quinina y
cloroquina, amiodarona, clorpromacina, imipramina y desimipramina. De los AINE,
destaca el piroxicam, que puede
provocar reacciones inmediatas y que aparecen hasta 14 días después del inicio
del tratamiento. El naproxeno se
asocia a reacciones pseudoporfíricas. En relación al ketoprofeno, os recordamos que la Agencia Española de Medicamentos
y Productos Sanitarios publicó una nota informativa sobre el beneficio/riesgo de administrar este fármaco por vía tópica. Las recomendaciones para la prescripción
del ketoprofeno, aplicables también al dexketoprofeno, son:
o Se debe valorar detalladamente los antecedentes de
reacciones de fotosensibilidad al ketoprofeno o al dexketoprofeno tópicos o a
otros productos, que puedan hacer sospechar la susceptibilidad del paciente a
este tipo de reacciones y evitar el uso de estos medicamentos en estos
pacientes.
o El tratamiento con estos fármacos será de un máximo
de 7 días.
o Se debe recordar a los pacientes las medidas básicas para prevenir las reacciones de fotosensibilidad.
Otro ejemplo en el que la exposición al sol agrava las reacciones
dermatológicas que pueden producir los fármacos es el caso de Telaprevir que es uno de los nuevos
inhibidores de la proteasa que en combinación con interferon y ribavirina está
indicado en el tratamiento de la Hepatitis C crónica. Como se indica en la
ficha técnica de este medicamento, los pacientes en tratamiento con telaprevir,
pueden presentar una erupción cutánea. Esta erupción se puede acompañar de
picor. Normalmente la erupción es leve o moderada, pero puede llegar a ser
intensa y/o poner en riesgo la vida del paciente. Se debe consultar
inmediatamente al médico y en caso de retirada, el paciente no debe reanudar el
tratamiento posteriormente.
Para poder evitar este tipo de reacciones es recomendable leer el prospecto del medicamento o pedir información a su médico o farmacéutico. Algunas recomendaciones generales son:
- En el caso de estar tomando un medicamento fotosensibilizante, se debe minimizar exposición a la radiación solar, sobretodo durante el verano. Esta limitación también incluye la exposición a las fuentes artificiales de radiación UV. Se deben utilizar ropa adecuada, gorras, gafas de sol de calidad óptica contrastada. Hay que tener en cuenta que la sombra puede reducir la radiación UV directa pero no la indirecta que proceden de superficies cercanas, como la nieve, arena, agua u otras. Los fotoprotectores tópicos pueden complementar las recomendaciones anteriores, especialmente los de amplio espectro, que protegen de las radiaciones UV-A y UV-B.
- Además es muy importante asegurar una correcta hidratación de la piel. Esto lo conseguiremos con la ingesta de líquidos (2-3 L de agua/día, salvo que exista alguna contraindicación médica concreta) y con la utilización de cremas hidratantes.
- Ante la aparición de alguna de las reacciones descritas, se ha de consultar inmediatamente a un médico para que realice un correcto diagnóstico.
Por nuestra parte solo nos queda desearos un feliz verano y que disfrutéis
del sol pero con precaución. Un saludo para todos. Fuente
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