Este término se utiliza frecuentemente
cuando oímos hablar de políticas sanitarias, pero ¿a qué se refiere
específicamente?

Este uso incorrecto puede adoptar la forma de un uso
excesivo, insuficiente o indebido de medicamentos de venta con o sin receta.
A continuación se describen
algunos de los ejemplos que sobre uso “irracional” de los medicamentos describe
la OMS:
-Polifarmacia: uso de demasiadas medicinas por paciente
-Uso inadecuado de antimicrobianos: a dosis incorrectas o con
indicaciones inapropiadas (por ejemplo, para el tratamiento de patologías
víricas)
-Prolongación innecesaria en el tiempo de las terapias parenterales
cuando existe posibilidad de pasar a terapia oral
-Prescripciones no acordes a las directrices clínicas
-Automedicación
Las consecuencias de éstos
son por todos conocidas: resistencias a los antibióticos, aparición de
reacciones adversas a los medicamentos, falta de eficacia por
infradosificación, aumento de los costes en medicamentos,etc…
El uso racional de los
medicamentos es una labor de todos, profesionales sanitarios y pacientes. La
formación y la información sobre medicamentos es una de las partes
fundamentales que puede ayudar a los pacientes a utilizar correctamente su
medicación.
Entre todos podemos hacer
que el sistema sanitario sea más eficiente, haciendo que el uso adecuado
de los medicamentos los haga más
efectivos y que no se asocie a costes innecesarios.
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